2010-02-06 16:14:22

Benedicto XVI reitera que la producción de bienes y servicios no debe supeditarse sólo al beneficio económico, sino también a la promoción del bien común


Sábado, 6 feb (RV).- A última hora de la mañana, el Santo Padre ha recibido en audiencia en la Sala Clementina del Vaticano a los dirigentes y personal de la ACEA (Empresa municipal de Energía y Ambiente).

En su discurso, el Papa sea ha complacido con la ACEA (la empresa romana de Electricidad y Agua) por el proyecto de colaboración realizado con la Fundación Juan Pablo II para el Sahel, que tiene como objetivo responder a la emergencia de llevar agua y energía algunos países africanos. Además el Pontífice ha observado con interés la Carta de Valores y el Código Ético que rigen en los principios de esta empresa municipal de la Ciudad Eterna basados en la responsabilidad, la transparencia, la corrección, y el espíritu de servicio y de colaboración con la ciudad.

Después el Pontífice ha recordado que esta empresa está celebrando el centenario de su fundación, tras haber sido instituida en 1909, en referéndum, con carácter municipal, por los mismos ciudadanos romanos, para que la iluminación pública y los transportes fueran gestionados por el ayuntamiento romano. Una relación de servios sociales que han crecido en la medida que la ciudad y las nuevas realidades municipales también han ido aumentando y ensanchándose, con las necesidades que ello conllevaba.

El Santo Padre ha señalado que la celebración centenaria llega al final de un periodo denso de dificultades, caracterizado por una grave crisis internacional que ha llevado al mundo a cuestionarse sobre el modelo de desarrollo basado en las finanzas y el provecho, para orientarlo y poner en el centro la acción del hombre y su capacidad de producir, de innovar, de pensar y construir el futuro.

“Como he subrayado en la Encíclica Caritas in Veritate, es importante que crezca la conciencia a cerca de la necesidad de una mayor responsabilidad social de la empresa, que lleve a tener en cuenta justamente las expectativas y necesidades de los trabajadores, de los clientes y de los encargados de abastecer a toda la comunidad, teniendo en cuenta una particular atención hacia el ambiente. De este modo la producción de bienes y servicios no estará unida exclusivamente a la búsqueda del provecho económico, sino también a la promoción de los bienes de todos”.

El Papa ha manifestado su satisfacción por el compromiso de la ACEA de tutelar el ambiente a través de una acción sostenible de los recursos naturales, la reducción del impacto ambiental y el respeto de la creación.

“Sin embargo, es igualmente importante favorecer una ecología humana, capaz de transformar el ambiente de trabajo y las relaciones interpersonales para que sean dignas del hombre. Quisiera, a este propósito, reiterar lo que ya he afirmado en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, auspiciando la adopción de un modelo de desarrollo fundado en la centralidad del ser humano, de su promoción, de la capacidad de compartir el bien común, en la responsabilidad y también en la conciencia del cambio necesario en los estilos de vida”.







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