2007-12-03 15:05:44

Diciembre: Intención General para el Apostolado de la Oración


Lunes, 3 dic (RV).- «Para que la sociedad humana atienda con solicitud a las víctimas del SIDA, especialmente a los niños y a las madres, y que la Iglesia les haga sentir el amor del Señor». Es la intención general que presenta Benedicto XVI - como broche de oro para terminar este 2007 – al Apostolado de la Oración. Y éste era su apremiante llamamiento el pasado miércoles en su audiencia general: «El 1 de diciembre se celebra la Jornada Mundial contra el SIDA. Me siento espiritualmente al lado de los que sufren esta terrible enfermedad, así como a sus familiares, en particular a aquellos que han perdido a un ser querido. Aseguro mis oraciones por todos.
Además, deseo exhortar a todas las personas de buena voluntad a multiplicar los esfuerzos para detener la difusión del virus de inmunodeficiencia humana, a contrastar el desprecio del que a menudo son víctimas las personas afectadas y a cuidar con especial atención a los enfermos, en particular a los menores y jóvenes»

Este mes de diciembre, el Santo Padre reitera su cercanía a los que sufren, con una atención especial a las víctimas del SIDA. Recordamos, en este contexto la intervención que el cardenal Javier Lozano Barragán pronunció ante la ONU, encabezando la delegación de la Santa Sede en la reunión de alto nivel dedicada al tema del SIDA, en junio del año pasado, en Nueva York.

«El Papa abriga una gran preocupación por el avance de la pandemia y garantiza la continuidad e incremento del trabajo que la Iglesia católica lleva a cabo para frenar este flagelo», afirmó el presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, llevando «el saludo de Su Santidad Benedicto XVI a todos los que están empeñados en la lucha contra el VIH virus de inmunodeficiencia humana / y el SIDA Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida».

Desde el comienzo de la difusión del SIDA la Iglesia católica se ha comprometido en luchar contra esta pandemia, abarcando en esta acción los niveles médicos, sociales y espirituales, recordó el cardenal Lozano Barragán poniendo de relieve que casi el 27% de los centros que en todo el mundo atienden a los enfermos de VIH/SIDA pertenecen a la Iglesia católica. Se trata de un trabajo que se afianza en la capacitación de profesionales de la salud, prevención, cuidado, asistencia y acompañamiento tanto de los enfermos como de sus familias.

El presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud destacó también que Caritas Internacional trabaja en 102 países. Según las respuestas a una encuesta realizada por la Santa Sede se señalan acciones contra esta pandemia en 62 países: 28 de África, 9 de América, 6 de Asia, 16 de Europa y 3 de Oceanía. Además del personal local - religioso y no religioso - se distinguen en este mismo ámbito Congregaciones y Asociaciones internacionales. Entre ellas las Vicentinas, Caritas Internacional, Comunidad de San Egidio, Camilianos, Jesuitas, religiosas de la Madre Teresa, el Hospital del Niño Jesús de la Santa Sede y los Farmacéuticos católicos.

La acción de la Santa Sede y de la Iglesia católica jamás se encierra en sí misma, sino que va dirigida a promover y reforzar el sentido indispensable de pertenencia y responsabilidad que cada país debe desarrollar con firmeza en cada fase de asistencia a los afectados por esta pandemia.

Las principales acciones que la Santa Sede y la Iglesia católica realizan en la formación se refieren a los profesionales de la salud, a los sacerdotes, religiosas y religiosos, a los mismos enfermos, a las familias y a la juventud. En la prevención, se insiste en la información y educación hacia conductas dirigidas a evitar la pandemia. Y se pone de relieve la importancia del indispensable y eficaz papel de la familia en el campo de la formación y de la educación.

En lo que concierne a la educación y a la información la Santa Sede y la Iglesia católica ofrecen documentos, conferencias e intercambios de experiencias y prácticas. Y para el cuidado y asistencia de los enfermos se impulsa sin cesar la capacitación de médicos y personal paramédico, de capellanes y voluntarios. Se combate el estigma, se facilita el diagnóstico, los servicios de consulta y la Reconciliación.

Sin olvidar el abastecimiento de los antirretrovirales, los medicamentos para evitar la transmisión vertical materno filial y el contagio sanguíneo. En el ramo de la atención y acompañamiento al enfermo se trabaja con esmero en que se eviten los contagios. Y, con un cuidado especial, la Santa Sede y la Iglesia católica cumplen acciones concretas en favor de una atención particular a los huérfanos y las viudas y a los presos, ayudando también a la reintegración social de estos enfermos y colaborando con los Gobiernos y demás Instituciones que se ocupan de la pandemia, tanto en ámbito ecuménico como civil.

En el aspecto económico, el cardenal Lozano Barragán recordó que el Papa Juan Pablo II, poco ante de morir, creó la Fundación ‘El Buen Samaritano’ para atender a los enfermos más desprotegidos y ahora en especial a los enfermos de SIDA. Fundación que fue ratificada al inicio de su pontificado por Benedicto XVI y que es muy activa en África, pero también en los demás continentes.







All the contents on this site are copyrighted ©.