2005-10-15 17:14:08

El Papa exhorta a la comunidad internacional a acabar con el hambre y la malnutrición, “uno de los escándalos más graves que afectan a la familia humana”, debido también al egoísmo humano


Sábado, 15 oct (RV).- Benedicto XVI recuerda que el hambre y la malnutrición son unos de los escándalos más graves que afectan a la familia humana y que estos flagelos no dependen sólo de situaciones geográficas y climáticas sino que se deben también al egoísmo humano.

En un mensaje enviado al director general de la FAO, con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación, que se celebra mañana 16 de octubre, - «ante los millones de personas cuyas vidas están amenazadas por la falta de lo mínimo para alimentarse» - el Papa pone de relieve la urgencia de que la comunidad internacional impulse y ponga en marcha importantes acciones que contemplen el desarrollo integral y la tutela de la dignidad humana – origen y fin de los derechos humanos fundamentales.

Tras destacar que el hambre se debe también al egoísmo humano que se traduce en carencias en la organización social; en la extrema rigidez de estructuras económicas que demasiado a menudo persiguen únicamente el provecho; así como en prácticas contra la vida humana y en sistemas ideológicos que reducen a la persona a un mero instrumento, el Santo Padre hace hincapié en la necesidad de profundizar en las verdaderas causas de la miseria para dar respuestas concretas, teniendo entre las prioridades principales una formación apropiada de las personas y de las comunidades. De forma que se ejerzan la libertad auténtica y la responsabilidad, que son propias de las acciones humanas.

Benedicto XVI expresa el anhelo de que el tema elegido para esta Jornada - «Agricultura y diálogo entre las culturas», ayude a edificar la verdadera paz, permitiendo vencer las tentaciones de resolver las diferencias culturales, étnicas o de desarrollo por medio de conflictos. Asimismo el Papa reitera que la Iglesia católica alienta las actividades y los esfuerzos de la FAO en favor «del verdadero diálogo entre las culturas y de contribuir a aumentar la capacidad de alimentar a la población mundial, en el respeto de la biodiversidad».

El Pontífice recuerda que este año se cumple el 60 aniversario de la creación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y hace hincapié en que los objetivos de la misma FAO se podrán alcanzar impulsando los progresos técnicos junto con la tutela del patrimonio de valores de cada pueblo y de las riquezas espirituales y materiales de la humanidad en beneficio de todos.








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